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 EL PREMIO

 Cuento ganador en el reto 17 de la página de los cuentos

(Premio compartido) 

 

   

Los participantes esperaban expectantes la orden de salida.

Todos pensaban en el premio sorpresa que les habían prometido.¿Qué podría ser?Durante toda la mañana lo habían estado anunciando por el altavoz.-Participen señores, pasen, apúntense, el primero que llegue a la meta, se llevará el premio soñado por todos ustedes. Pasen, pasen, no se arrepentirán.

 

Fueron muchos los que pasaron a informarse y tras leer las normas, pocos los que se apuntaron. Éstas eran muy simples.Concursantes del género masculino, de entre cuarenta y cinco y cincuenta años. El concurso consistía en una carrera de doscientos metros, con una serie de obstáculos que debían salvar. El primero que llegara a la meta se llevaría un premio sorpresa, que no podría abrir hasta llegar a su casa. 

En todo ello pensaban nuestros amigos, cuando escucharon el pistoletazo de salida.

Comenzó la carrera. Estaba claro que todos querían llegar el primero, pero poco a poco se fue destacando un hombrecillo que corría, se arrastraba y saltaba obstáculos con pasmosa facilidad. 

 

El hombre llegó a la meta aclamado y vitoreado por toda la concurrencia. Todos le felicitaban le agasajaban y algunos hasta se atrevían a abrazarle y besarle como si de un héroe se tratara.

Le subieron a hombros y le pasearon por todo el recinto. Él se sentía feliz, no cabía en sí de gozo. Bailaba, reía y disfrutaba de su momento de gloria como nunca lo había hecho.

Al llegar la noche le hicieron entrega de su premio. Un paquete plateado atado con una cinta negra y una etiqueta con destellos dorados, donde se podía leer:¡No me abras!

-Enhorabuena señor. “le dijo el encargado de entregarle el premio”. -Ya sabe que no puede abrirlo hasta llegar a su casa, y para que no caiga en la tentación, dos de nuestros hombres le acompañarán y le dejarán en su misma puerta. 

 

Dos hombres altos y fornidos, vestidos todo de negro, acompañaron a nuestro intrigado concursante hasta su casa. El camino se le hizo eterno. El silencio era total.

 Respiró aliviado al llegar a su puerta. -¡Al fin en casa! Exclamó para sus adentros.Se despidió de sus acompañantes y entró directamente al salón con pasos apresurados.

 

La impaciencia se reflejaba en sus movimientos.Con dedos temblorosos soltó el lazo y abrió la caja. Su contenido cayó al suelo con un golpe estrepitoso. El horror se reflejó en sus ojos, y un alarido mortal resonó en el silencio de la noche.

 

                                                            

                                                         

 

  
 

VOLVERÉ A SOÑAR

 

 

 

¡Qué tristemente gimen las guitarras!

Rasgan punzantes, semejando sollozos

fieros,  que me esclavizan como garras

de pantera. Yaciendo en calabozos

 

de olvido, quiero desatar amarras,

que quiero recoger por fin los trozos

que de mi cuerpo  quedan, y como arras

enterraré estos tiempos dolorosos.

 

Rescataré de las tinieblas mi alma,

que se eternizará cual mariposa

libre, sin ataduras, y abriré

 

mis ojos para ver la mar en calma

y el color delicado de la rosa,

y en libertad, de nuevo soñaré

 

 

 
 

BAILARINA

 

Cara de porcelana, del cielo ángel pareces,

 bailarina, al son giras para marcar las huellas

de la dulce armonía, giras como centellas

que relampaguean y con tu danza estremeces.

 

Cual grácil mariposa te elevas y te creces,

brazos de nieve y nácar que buscan las estrellas,

de junco tu cintura, y tus manos tan bellas

aletean, paloma que en tu vuelo floreces.

 

Hermosa bailarina, que ahora ríes, luego

lloras, y  que permites que tu corazón vibre

y  a tus ojos asomen todas tus emociones.

 

Mi dulce bailarina, de pura miel y fuego

tu alma y tu cuerpo entregas en la danza, ¡eres libre!  

y son ascuas tus labios preñados de ilusiones.

 

 

 

 

LA CIZAÑA ME VIGILA

 

 

    

LA CIZAÑA me acecha, me vigila

y me persigue, me reta y me acosa,

la vida me trastoca y sigilosa

me arrastra a su guarida.

 

Buscándome la carne con lujuria

a zarpazos me aferra y me atenaza

y pretende arrancarme las entrañas

con brutal mordedura.

 

Con entereza y temple me defiendo

y de sus fauces emerger procuro

Intenta herirme, doblegar mi orgullo,

punzarme con su aliento.

 

Quiero salir indemne de la lucha

mas ella se revuelve belicosa

y en la brega me vence y me derrota

y triunfal me tortura.

 

 

 
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